LA LUNA
La Tierra, sólo posee un satélite natural, la Luna que orbita a una
distancia promedio de 384.000 km, por lo que es el objeto astronómico
más cercano. Su diámetro es de 3.476 km, un tamaño considerable con
relación al terrestre (12.756 km). Estos dos hechos, tamaño y
distancia, hacen de la Luna el astro más brillante de nuestras noches.
El plano orbital de la Luna alrededor de la Tierra, está inclinado con respecto
al de la Tierra alrededor del Sol, unos 5º, por lo que se mueve en la
franja del Zodíaco, junto al Sol y los Planetas.
La Luna no emite luz propia, sino que refleja la del Sol mostrando sus
características fases durante cada órbita alrededor de la Tierra que
dura entorno a 28 días.
Dado que el período de rotación de la Luna sobre su propio eje y el período
de traslación alrededor de la Tierra coinciden, la Luna nos presenta la
misma cara hacia la Tierra. Este acoplamiento entre ambos giros, es provocado
por la fricción por marea, que ha frenado la rotación de la Luna debido
a la proximidad a nuestro planeta. Junto al Sol, mediante sus fuerzas
gravitacionales es la causante de las mareas terrestres.
Al contrario que la Tierra, la Luna no tiene atmósfera. Esto es debido
a la débil atracción gravitacional de la Luna, tan sólo un sexto de
la terrestre, que provoca que nuestro satélite no pueda retener una
atmósfera gaseosa apreciable. Debido a esto, la temperatura en la superficie
lunar varia entre +150ºC en la parte iluminada por el Sol y -170ºC en
la zona no iluminada.
La superficie lunar se caracteriza por mostrar unas regiones montañosas claras
(las tierras), y unas zonas más extensas y oscuras (los mares).
Las tierras están formadas por materiales muy antiguos de una edad superior
a los 4.000 millones de años, y presentan una gran cantidad de cráteres
de impacto provocados por la caída de meteoritos. Estos cráteres tienen
unos tamaños que llegan desde varios metros de diámetro, hasta los 200
km. en los más grandes.
Los mares son grandes cuencas de impacto rellenadas por rocas basálticas
hace unos 3.000 millones de años, cuando lava muy fluida afloró a la
superficie de lunar.
FASES DE LA LUNA:
La Luna no tiene luz propia y brilla al reflejar la luz del Sol. En todo
momento, el hemisferio opuesto al Sol estará en oscuridad. Según la posición
de la Luna en su órbita alrededor de la Tierra, la forma aparente de la
Luna en el cielo que llamamos "fase", va cambiando.
La órbita de la Luna alrededor de la Tierra, se puede esquematizar como
muestra el siguiente dibujo:
La Luna se mueve en su órbita alrededor de la Tierra. La luz solar
(linterna) ilumina la escena desde la izquierda. En los recuadros inferiores,
se muestra la vista aparente de la Luna en el cielo desde la Tierra
en las posiciones 1, 2, 3, y 4.
Cuando la Luna se encuentra entre la Tierra y el Sol, nos muestra su cara
no iluminada inmersa en la brillante luz del Sol, por lo que no la vemos.
Es la fase de LUNA NUEVA o novilunio. Cuando la posición de la Luna es
cercana a la línea que une la Tierra y el Sol, vemos como la posición
aparente en el cielo de la Luna y el Sol, son muy próximas entre sí. Por
esto, aproximadamente desde dos días antes del novilunio, y hasta dos
días después de dicha fase, la Luna no es visible. Si pudiéramos verla
mostraría el aspecto del dibujo de la izquierda.
A medida que la Luna se separa angularmente del Sol hacia el este,
deja ver un estrecho gajo iluminado, que día a día, va aumentando de
tamaño. Durante estos días, es posible observar la parte no iluminada
del disco lunar. Este fenómeno se denomina luz cenicienta y se debe
a la reflexión de la luz solar por parte de la Tierra, iluminando la
superficie lunar de manera similar a como lo hace la Luna con la superficie
terrestre. Una semana después de Luna Nueva, se produce la fase de CUARTO
CRECIENTE. La Luna es visible por la tarde y durante la primera mitad
de la noche.
Poco a poco, la fracción del disco lunar aumenta, y una semana después
del Cuarto Creciente, cuando la Luna se encuentra en la zona diametralmente
opuesta a la que ocupa el Sol se produce la fase de LUNA LLENA o plenilunio.
La cara visible de la Luna se nos presenta totalmente iluminada alcanzando
un brillo muy elevado, acompañándonos durante la totalidad de la noche.
Durantelos siguientes< días, la fracción iluminada del disco disminuye. Una
semana después de la fase de Luna Llena, nos encontramos en la fase de
CUARTO MENGUANTE. La Luna sale sobre el horizonte ya de madrugada, permaneciendo
visible en el cielo matutino. Una semana después volvemos a la fase de
Luna nueva, repitiéndose el ciclo.
ECLIPSES DE LUNA:

Ocurren cuando la Luna entra dentro de la sombra que la Tierra proyecta
en el espacio. La sombra es alargada, con forma cónica: se conoce como
cono de sombra. Para ello, la Luna tiene que estar en el lado opuesto
de la Tierra al que se encuentra el Sol, ya que las sombras se proyectan
en dirección contraria a la fuente de luz (en el caso de planetas y
Luna, como sabemos, su fuente de luz es el Sol).
Esto se corresponde con la fase de Luna Llena. Luego podemos decir
que los eclipses de Luna ocurren en algunas Lunas Llenas.
Al estar la órbita lunar inclinada unos 5º con respecto al plano
orbital terrestre, sólo en determinadas ocasiones los tres astros Sol-
Tierra- Luna se alinean de modo perfecto. Por ello los eclipses no acontecen
cada mes, sino aproximadamente cada 6 meses
Cuando el eclipse es total, la Luna se sumerge por completo en la sombra
que proyecta la Tierra. En el instante en que queda totalmente
tapada por la Tierra no dejamos de verla. Adquiere un tono rojizo,
consecuencia de los pocos rayos solares que aún le llegan. No
son rayos que inciden directamente desde el Sol (la Tierra no
lo permite, pues se halla entre ambos astros), sino rayos refractados
en la atmósfera terrestre.
Como el rojo es el color que menos dispersión sufre al atravesar
la atmósfera terrestre, por esta causa, sólo los rojos llegan
a la Luna y se reflejan en su superficie.
El que se oscurezca más ó menos, y el tono rojizo (u ocre, ó anaranjado)
que adquiera, dependerá de la cantidad y calidad del polvo en
suspensión que exista esa noche en la atmósfera terrestre (normalmente
de origen volcánico).
LIBRACIÓN DE LA LUNA:
La Luna siempre nos muestra la misma cara, de este modo sólo podemos ver
el 50% de su superficie. Sin embargo, si observamos la Luna durante períodos
de tiempo largos, podemos llegar a visualizar hasta el 60% de la superficie
lunar, aunque siempre no más del 50% en cada instante. Esto es así, gracias
a una serie de balanceos (aparentes) en la Luna denominados Libraciones.
Efectivamente, podemos distinguir tres tipos:
LIBRACIÓN EN LONGITUD:
Prolonga alternativamente en unos 8º, la zona visible en los bordes Este
y Oeste del disco lunar. Se debe a la excentricidad de la órbita lunar.
LIBRACIÓN EN LATITUD:
El eje de rotación de la Luna esta inclinado con respecto al plano
de su órbita. Por ello, desde la Tierra, se puede ver alternativamente
una pequeña zona alrededor de cada polo lunar.
LIBRACIÓN DIURNA:
Dada la proximidad de la Tierra y la Luna, desde distintos puntos
de la Tierra, la superficie lunar se ve de manera diferente.
Existe una LIBRACIÓN REAL, pero es despreciable.
|